Procesos del café: lavado - El método más usado en Colombia y su impacto en la taza

Procesos del café: lavado - El método más usado en Colombia y su impacto en la taza

En Colombia, el café no solo se cultiva: se cuida, se cosecha y se transforma con precisión. Cada etapa del proceso influye en el sabor final de esta bebida y uno de los métodos más utilizados en nuestro país, es el proceso lavado del café, el cual es reconocido por ofrecer tazas limpias, brillantes y con una acidez bien definida.

En Café Waalay, valoramos este proceso porque representa el equilibrio perfecto entre tradición cafetera, técnica cuidadosa y respeto por el grano, dando como resultado cafés que expresan su origen a la perfección.


¿Qué es el proceso lavado del café?

También conocido como beneficio húmedo, es el método más común en Colombia. Se caracteriza por retirar completamente la pulpa y el mucílago del café antes del secado, lo que permite resaltar las características de la variedad y del territorio donde se cultiva.

Este proceso, en la mayoría de los casos, se realiza en el mismo lugar donde se hizo la recolección y consta de seis pasos, cada uno de ellos es determinante para la calidad final de la taza.


1. Cosecha: recolección manual

La calidad del café comienza en la cosecha. En esta etapa se seleccionan las cerezas rojas, aquellas que han alcanzado su punto óptimo de maduración, y por lo tanto, concentran mayor dulzor.
La recolección manual, grano a grano, es la clave, porque de esto dependerá en gran medida el sabor, el aroma y el balance del café en la taza.


2. Despulpado: separación inmediata

El mismo día de la recolección, las cerezas pasan por una despulpadora, una máquina que retira la cáscara y deja el grano cubierto por una sustancia dulce llamada mucílago o “miel”.
Realizar este paso de forma inmediata, luego de la cosecha, es fundamental para evitar fermentaciones no deseadas y proteger la calidad final del café.


3. Fermentación: nacimiento de los aromas

Luego del despulpado, el café se deja reposar para que el mucílago se desprenda de manera natural. El tiempo de fermentación es uno de los factores más determinantes del proceso lavado, porque es en este punto donde se desarrollan los aromas, se define la limpieza del perfil y se construye gran parte de la acidez que caracteriza este tipo de cafés.


4. Lavado: limpieza en la taza

Una vez fermentado, el café se lava con agua para eliminar los restos del mucílago. La calidad del agua y la forma en que se realiza el enjuague, influyen directamente en el resultado final.
Gracias a este paso, el grano queda “limpio”, lo que explica por qué el proceso lavado produce tazas más claras, brillantes y mejor definidas.


5. Secado: estabilidad y calidad

Después del lavado, el café se seca al sol o en máquinas secadoras hasta alcanzar la humedad ideal. Un secado parejo y controlado evita defectos en los granos, conserva el dulzor natural y protege los aromas desarrollados durante la fermentación, asegurando estabilidad y calidad en la taza.


6. Trillado: café listo para tostar

Finalmente, una vez el café está completamente seco, pasa a la trilladora para retirar la última capa protectora, llamada pergamino. De esta manera se obtiene el café verde, listo para ser clasificado, empacado y posteriormente tostado.


En Café Waalay, el proceso lavado representa pureza, claridad y respeto por el origen y la tradición cafetera. Cada taza es el reflejo del cuidado aplicado desde la cosecha hasta el tostado, resaltando lo mejor del café colombiano.

¡Descubre nuestros cafés lavados y disfruta del resultado de un proceso bien hecho!

 

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